Para poder entender mejor qué es lo que ocurre cuando un diente se cae sin que exista dolor o incluso sangrado, es importante saber que en la boca existen muchas bacterias. Estas bacterias mientras están en homeóstasis, es decir, mientras tienen equilibrio entre ellas, nuestra cavidad bucal se mantendrá sana.

El problema o patología existe o se da a conocer cuando se encuentran más bacterias patógenas de las necesarias para mantener el equilibrio.

Dicho esto, también es vital poder entender que, a parte de las muchas patologías que pueden afectarnos a nivel oral, hay 2 que presentan una gran prevalencia sobre la población. Una es la caries, de la que ya hemos hablado en otras entradas al blog y otra es la enfermedad periodontal.

La enfermedad periodontal es una patología crónica que puede conducir a la afectación de las encías, de la cual hablaremos más adelante, y al hueso que sujeta los dientes en la cavidad oral.

Existen dos tipos de enfermedades periodontales; una es la GINGIVITIS y otra la PERIODONTITIS, o lo que comúnmente se ha conocido como piorrea.

En nuestro país, 8 millones de adultos, es decir uno de cada tres, presentan alguna forma de enfermedad periodontal, de los cuales 2 millones tienen una forma de enfermedad severa.

Además, el 33% de los adultos presenta una pérdida dentaria grave y el 11% es edéntulo, es decir, no tiene dientes. A nivel global 750 millones de personas presentan una enfermedad periodontal severa, cifras muy importantes para tener en cuenta ya que se ha demostrado que es una enfermedad prevenible y que está muy relacionada con otras afecciones como; diabetes, preclampsia o parto prematuro, menor rendimiento deportivo y enfermedades cardiovasculares entre otras.

Para poder conocer un poco más acerca de la gingivitis y la periodontitis, necesitamos saber qué es lo que causa dichas enfermedades, ¿cierto?

Cuando hablamos de las causas de una enfermedad, en medicina se le da el nombre de etiología. La etiología de la enfermedad periodontal es diversa, se ha visto relación con la predisposición genética (familia que haya padecido la misma enfermedad), tabaco, consumo abundante de bebidas alcohólicas, diabetes no controlada, enfermedades autoinmunes, carencias nutricionales y cambios hormonales especialmente durante el embarazo y adolescencia.

La maloclusión dental, es decir, la manera en la que nuestros dientes se presentan colocados en las arcadas también va a hacer que exista más acúmulo de placa bacteriana que es sin lugar a dudas la causa mayoritaria de la aparición de enfermedad periodontal.

Si además tenemos en cuenta los diferentes estudios que se realizan en la comunidad médica-odontológica, un estudio llevado a cabo en 2020, ha demostrado que la periodontitis se asocia significativamente con un mayor riesgo de complicaciones por COVID-19, incluida la admisión en la UCI o la necesidad de ventilación asistida, e incluso la consecuencia más letal llegando al fallecimiento. Así pues un paciente que padezca periodontitis tiene 9 veces más posibilidades de ser ingresado (con las consecuentes complicaciones) si sufren COVID-19.

La enfermedad periodontal es una enfermedad infecciosa crónica que se caracteriza por la inflamación de los tejidos que sostienen al diente, que puede conducir a la destrucción del ligamento periodontal, hueso alveolar y posiblemente también, a la pérdida del diente. Los síntomas más evidentes son sangrado de las encías, mal olor, eritema o enrojecimiento gingival y acúmulo de placa dental o sarro.