Muchas veces, acudís a consulta manifestando dolor de mandíbula, de cervicales e incluso de espalda. Actualmente en nuestro país, el 70% de la población sufre de bruxismo, una parafunción que consiste en apretar de manera céntrica o excéntrica los dientes. Este hábito genera que nuestros músculos se tensen produciendo dolores orofaciales e incluso patologías en la articulación temporomandibular o ATM.
No hay que olvidar que la boca forma parte de un sistema y que todos los músculos de cabeza y cuello están interrelacionados entre sí para, de ese modo poder desarrollar las funciones de masticación con normalidad.
La ATM, es la articulación que se genera de la unión del maxilar y la mandíbula, el maxilar forma parte del cráneo, con lo que es estático y la mandíbula se inserta en un espacio llamado cavidad glenoidea que forma parte de uno de los huesos del cráneo, el hueso temporal.
Entre el maxilar y la mandíbula existe un disco articular, que sirve para que los huesos puedan deslizarse sin interferencias como por ejemplo los discos intervertebrales que existen entre las vertebras de la columna. Este engranaje de maxilar-disco articular-mandíbula, hace un movimiento de bisagra, es decir, de apertura y cierre.
Además en la mandíbula se van a insertar los músculos que hacen posible la masticación, estos son fundamentalmente 4 y las personas con problemas de bruxismo suelen presentar un patrón muscular específico que a los dentistas nos da referencias para poder determinar el tratamiento que requerirán.

Es muy importante poder clarificar todos los conceptos y que a lo largo de todo el artículo no existan dudas de la relación entre el maxilar y la mandíbula.

Es un problema, como bien decía al inicio, que afecta a un porcentaje muy extenso de la población, un acto que se realiza de manera involuntaria y generalmente se realiza por la noche, es una forma que tiene nuestro organismo de reaccionar ante una situación que no podemos manejar de manera adecuada, y factores como el estrés y la ansiedad están muy relacionados con apretar o rechinar los dientes.

¿Qué es y para que sirve una férula de descarga?

Una férula de descarga es un dispositivo adaptado a la anatomía de tus dientes que se adapta de manera individualizada y evita el contacto directo de los dientes del maxilar y la mandíbula.

Este dispositivo solo ocupa la zona masticatoria de los dientes y tiene un grosor de unos 2mm para evitar el cierre completo de las arcadas y de este modo hacer que los músculos de la masticación se relajen o destensen.

¿De qué material está hecha?

Actualmente existen diferentes tipos de materiales para la confección de las férulas de descarga. También se realizan de manera analógica y de manera digital, aunque si es cierto que con los avances tecnológicos y digitales, la confección de férulas de manera digital con su consiguiente impresión está ganando terreno a las confeccionadas de manera manual.

Están compuestas por polímeros, resinas que presentan una resistencia a la fractura muy elevada. Existen modalidades de férula semirígidas, éstas presentan la parte interna, la que tiene contacto directo con los dientes, de un material más blando, cosa que genera una sensación más agradable en el paciente mientras que la parte externa sigue siendo totalmente rígida lo cual dota a la férula de la misma resistencia que las realizadas con solo el polímero rígido.