El diagnóstico de una enfermedad periodontal generalmente implica una evaluación. Los pasos más comunes en el proceso de diagnóstico son:

  1. Revisión del historial médico y dental: Se revisará el historial médico y dental del paciente para obtener información sobre cualquier condición médica preexistente, medicamentos que esté tomando y cualquier síntoma relacionado con la salud oral.
  2. Examen clínico: Durante el examen clínico, se examinará cuidadosamente las encías, usando un instrumento llamado sonda periodontal para medir la profundidad de los bolsillos entre las encías y los dientes. Bolsillos más profundos pueden ser indicativos de enfermedad periodontal.
  3. Radiografías: Las radiografías dentales, como las radiografías periapicales o panorámicas, pueden ayudar a evaluar la salud del hueso alrededor de los dientes. Las imágenes radiográficas pueden revelar la pérdida de hueso que no es visible durante el examen clínico.
  4. Análisis de la movilidad dental: El/la dentista puede verificar la movilidad de los dientes, ya que la pérdida de soporte periodontal puede hacer que los dientes se vuelvan más móviles.
  5. Evaluación de los síntomas: Se prestará atención a los síntomas reportados por el paciente, como sangrado de encías, mal aliento persistente y sensibilidad dental.
  6. Medición de la recesión gingival: Se medirá cualquier retracción de las encías para evaluar la exposición de las raíces dentales.

En función de los hallazgos de estos pasos, el/la dentista podrá hacer un diagnóstico y determinar el grado de gravedad de la enfermedad periodontal. El tratamiento recomendado dependerá del tipo y la gravedad de la enfermedad. Es fundamental realizar exámenes dentales periódicos, ya que la detección temprana puede prevenir complicaciones y mejorar las posibilidades de éxito en el tratamiento.