Introducción

Frases como “Me habéis regalado la confianza que por muchos años no tuve” “He vuelto a sonreír” “Ahora puedo sonreír”  nos las dicen nuestros pacientes al finalizar los tratamientos de estética dental y muchos de ellos los dejan como reseña para que quienes buscan recuperar o mejorar su sonrisa lo tengan más fácil.

Cuando acudís a consulta por primera vez y nos explicáis cuales son vuestras expectativas, mostráis vuestros deseos y en muchas ocasiones este deseo viene por volver a recuperar la estética que se ha perdido bien por el paso del tiempo o bien por las diferentes patologías causantes de que los dientes no luzcan bonitos, alineados o blancos.

Patologías como la malposición, la enfermedad periodontal, el bruxismo o la sonrisa gingival, nos afecta no solo a la estética de nuestra boca sino también tiene una relación con nuestra autoestima.

Es por eso que podemos decir que: Sonreír y que te guste hacerlo, puede cambiarte la vida.

El magnetismo que se genera de una sonrisa bonita es algo que nos beneficia a nivel particular pero también a nivel colectivo ya que está científicamente demostrado que las personas que sonríen de manera natural y espontánea reportan bienestar y satisfacción pero incluso forzar una sonrisa tiene beneficios, tanto a nivel hormonal como para la vida en sociedad.

¿Por qué están estrechamente relacionadas?

Sentirse a gusto con la sonrisa genera efectos positivos en nosotros ya que cuanto más satisfechos nos encontremos con nuestra sonrisa más confianza tendremos en nosotros mismos

Así pues, la sonrisa y sus efectos en nuestra autoestima y en nuestra psique ha sido estudiada ampliamente, una de las conclusiones más destacadas de esos trabajos es que la sonrisa tiene mucho poder de seducción.

En primer lugar, porque la sonrisa no solo es un resultado involuntario de sentirse bien, también es posible forzar una sonrisa y en línea con Charles Darwin (qué dijo que “la simulación de una emoción tiende a despertarla en nuestra mente”) cuando una persona hace el gesto de sonreír, por mucho que no sea de manera genuina, se ayuda a sí misma a sentir alegría o satisfacción.

Haciendo pues referencia a lo anteriormente expuesto; a cuantas más sonrisas, mayor bienestar y menos estrés.

¿Qué crees que sucede a nivel hormonal? Sonreír estimula la liberación de sustancias como la dopamina, serotonina y endorfinas que son los neurotransmisores encargados de aumentar la sensación de bienestar y de este modo reducir los niveles de cortisol, hormona que se segrega como respuesta al estrés y la ansiedad.

Es por eso que se genera una especie de circulo vicioso dónde sentirse bien hace que uno sonría y la misma sonrisa aumenta la sensación de bienestar, de este modo la sonrisa, la autoestima y la felicidad se alimentaran a sí mismas.

Estudios sobre la importancia de la sonrisa

Como decía anteriormente existen muchos estudios científicos como por ejemplo el estudio que se realizó en EEUU en 2016 dónde se estableció que la gente que sonríe más, es más recordada por los demás, o el que se realizó en la Universidad de Kingston en el Reino Unido, dónde se estudiaron más de 2000 personas y se concluyó que en las empresas “una simple sonrisa y un saludo amistoso” puede ser suficiente para que un cliente mantenga su fidelidad a esa empresa.

Resulta de sentido común el saber que la sonrisa es un valor muy preciado en las personas que trabajamos en el área de servicios y de atención a las personas. Al hilo de lo citado anteriormente, un estudio realizado en la universidad de Pensilvania, EEUU y publicado en 2004 asevera que siempre y cuando el trabajo esté bien hecho, si los trabajadores sonríen, no solo generan la sensación de ser simpáticos y amables, sino también más competentes.

Esto se relaciona con el hecho de que la sonrisa es una gran herramienta que genera empatía ya que la sonrisa se contagia, esto tiene una explicación que se basa en las llamadas neuronas espejo, estas nos impulsan a imitar ciertos gestos y/o conductas que vemos en los demás.

Las neuronas espejo nos permiten comprender los sentimientos de los demás y establecer conexiones entre otras personas. Cuando una persona observa a otra actuar, pensar o sentir se producen pequeños disparos eléctricos en el cerebro que activan la señal recibida y nos ayudan a identificar las conductas y a reaccionar en consecuencia. De ahí que cuando alguien sonríe, quién lo ve, también siente el impulso de sonreír.

En efecto, en una investigación de 2011, se le propuso a un grupo de voluntarios que interpretaran los gestos que veían en otras personas, a la mitad de ellos se les indicó que aguantasen un lápiz con la boca, lo que hacía que no pudiesen sonreír cuando veían alguien sonriendo , pues bien, quienes tenían un lápiz en la boca mostraron más dificultades para interpretar los gestos que aquellos que podían imitarlos sin obstáculos.

Complejos y miedos

Las personas que no se sienten satisfechas con el aspecto de su sonrisa (ya sea por dientes mal alineados, manchados, dientes ausentes, dañados, etc.) desarrollan hábitos que perjudican su imagen social como por ejemplo, taparse la boca al sonreír, reírse sin enseñar los dientes o incluso dejar de sonreír por el complejo que se genera. Este “mal hábito” se genera porque la sonrisa que presentan les hace sentir inseguros e incluso, en algunos casos avergonzados/as.

Es muy importante tener en cuenta esto ya que si no se trata, es decir si no llevas a cabo terapias para recuperar o mejorar la sonrisa esa situación puede derivar en un descenso de la autoestima y en la proyección de una imagen negativa de uno mismo/a.

También es clave mencionar que muchas personas no acuden al dentista por el miedo que les genera, ya sea por experiencias previas negativas o porque presentan un nivel de odontofobia tan aumentado que eso no les permite acudir a hacerse una simple revisión.

Llegados a este punto hay que tener en cuenta que en odontología como en cualquier disciplina médica tenemos terapias que ayudarán a deshacerte del miedo al dentista como lo son la sedación o el manejo de conducta de los pacientes odontofóbicos.

Así podrás dejar ver una bonita sonrisa, sabiendo que es una de las mejores cartas de presentación que puede acompañar a una persona y contribuye positivamente a su éxito social.

¿Qué tratamientos ayudan a obtener una buena sonrisa?

Si lo que queremos hablar de los diferentes tratamientos que nos ayudarían a lucir una bonita sonrisa, no podemos hablar de uno solo y cada paciente necesitará un tipo de tratamiento dependiendo de sus expectativas y sus requerimientos físicos.

Los diferentes tratamientos disponibles para lucir sonrisa, son:

  • Higiene profesional
  • Blanqueamiento dental en clínica
  • Ortodoncia con alineadores transparentes
  • Contorneado gingival para corregir asimetrías
  • Carillas de composite o cerámicas
  • Coronas

Dependiendo de cada paciente deberemos de realizar un tratamiento u otro y en algunos casos será necesario la combinación de alguno de ellos para conseguir la estética y funcionalidad deseada.

Conclusiones

Así pues, podemos observar que existe una relación íntima entre la sonrisa y la autoestima y en Provenza Clínica Dental creemos en el poder de la sonrisa y sus beneficios directos, así qué ¡atrévete a cambiar tu vida y atrévete a sonreír!